Un monstruo viene a mirarme

Eran las ocho y cuarenta y tres de la mañana cuando Esther llegó a las puertas de la gran superficie de alimentación en la que estaba a punto de empezar su primera jornada de trabajo como encargada de la frutería. A Esther lo que le gustaba era pintar. La pintura y el dibujo siempre le habían … Sigue leyendo Un monstruo viene a mirarme