Release your fear

Dentro de una sociedad inmersa en la Era de la Tecnología, la Inteligencia Artificial y la posverdad, con una población totalmente adicta y sumisa a las publicaciones y post en internet y redes sociales, el Gobierno creó un comando de especialistas en tecnologías de la información y redes sociales con el objetivo de seguir y perseguir el rastro digital de todas las voces discordantes con el régimen y su ideario. Eran la Policía de Internet, velando por la seguridad y estabilidad del sistema.

En este contexto social, al menos una persona al día era juzgada y encerrada por manifestar ideas contrarias al régimen en Twitter, facebook, youtube, instagram, blogs o cualquier otro espacio online. Aunque había juicio, todos los jueces eran afiliados del partido del régimen y nunca fallaban a devolver los favores ofrecidos por el poder.

Hartos de no poder desarrollar, ni mostrar ningún trabajo, obra o proyecto que incluyese crítica o sátira con la actualidad, su contexto y sus protagonistas, un compositor, un escritor, una humorista y un actor tramaron un plan para rebelarse contra la represión comunicativa en la que estaba sumida la sociedad.

—Trabajemos cada uno un proyecto que sea lo más crítico, irreverente y políticamente incorrecto que hayamos hecho hasta el momento —animó el veterano actor.

—Pero hemos de ser conscientes e introducir en el guión el mayor número de palabras prohibidas —puntualizó la humorista. Todos asintieron.— Si el plan es lanzar nuestros trabajos a través de las redes sociales y que se viralicen para tratar de bloquear los robots lectores de keywords de la Policía de Internet, cuantas más palabras “ofensivas” —la humorista hizo el gesto del entrecomillado con los dedos mientras pronunciaba la palabra ofensivas— más rápido petarán los robots, que no darán abasto para localizar los términos y crear las alertas.

Todos la miraban, convencidos del plan y proyecto conjunto que acababan de dar a luz y que podría ser la mayor revelación y ataque contra el sistema que se había dado hasta el momento.

—Genial. Ya me vienen cosas a la cabeza. ¿Y cómo se llamará la operación? —preguntó impaciente el músico.

—Release your fear —desveló la humorista alargando la pronunciación de la E y la A en la palabra release. —Ha de ser un canto de rebeldía frente al miedo que nos invade de poder ser encerrados por lo que digamos o critiquemos. Lancémosles nuestros miedos y recuperemos el poder de las palabras, la magia de la comunicación.

Llegado el día de poner en marcha la operación “Release your fear” los cuatro artistas postearon y lanzaron al mundo sus trabajos para que seguidores y amigos pudiesen unirse a la operación, bien realizando sus propios proyectos o bien viralizando los que ya estaban online. La inmediatez de internet hizo que a las pocas horas miles de artistas hubiesen subido sus proyectos Release your fear, poblando las redes sociales de rebeldes obras artísticas.  En menos de tres horas la red estaba plagada de palabras clave que colapsaron los buscadores de palabras y vencieron a la Policía de Internet que, aunque ya había arrestado a los cuatro artistas precursores de Release your fear y a alguno más, tuvieron que cesar en las detenciones cuando se dieron cuenta que se trataba de algo más que trabajos individuales.

Cantantes de pop, rock, metal, flamenco, rumba, rap, trap, barítonos y sopranos compusieron miles de temas expresando su disconformidad con la situación política que estaban viviendo. Actores y directores de cine realizaron cortometrajes denunciando diferentes situaciones de injusticia que se daban dentro del sistema, como las detenciones por expresar unas ideas diferentes al régimen o el maltrato que estaban sufriendo miles de presos políticos que poblaban las cárceles del país. Los humoristas grabaron sus mejores sketches, chistes e imitaciones para que todos pudiesen reírse de las cosas surrealistas que pasaban en el país y en la sociedad. Novelistas y poetas escribieron relatos y poemas denunciando con palabras crudas y desgarradoras la falta de libertad de expresión y la censura que todos los artistas y ciudadanos estaban sufriendo.

El volumen de obras iba subiendo hora tras hora y los miles de terabites que estas pesaban al subirse a la red provocaron un colapso que dejó al país seis horas sin conexión a internet, pues toda la fuerza y capacidad de los servidores estaba siendo utilizada para Release your fear. Con internet bloqueado y la población al borde de un ataque de nervios, la policía de internet tampoco podía localizar las ip de los ordenadores desde los que estaban lanzándose las palabras clave prohibidas. Con el sistema de protección tocado y hundido, los mandos superiores de la Policía de Internet y del régimen comenzaron a dar órdenes de detención sin que los comandos de vigilancia de internet pudieran contrastar ni verificar si las detenciones estaban siendo adecuadas e imputables a un delito de desorden público online. Las detenciones arbitrarias de todo aquel sospechoso que hubiese estado conectado a internet en el momento en que empezó el colapso, provocaron la indignación de la población. Probablemente cerca del noventa por ciento de la población del país había estado conectada a internet en el momento del lanzamiento de Release your fear, por lo que casi todos eran susceptibles de dar con sus huesos en un calabozo. Como no había internet en el momento en que comenzaron a darse las primeras detenciones, costó muchísimo tiempo hacer llegar las nuevas noticias usando el boca-oído y valiéndose de rumores, que tardaban mucho en verificar si eran verdad o mentira. Pero ver el revuelo y escuchar el continuo sonido de sirenas de coches de policía sacando a la gente de sus casas y trabajos a la fuerza y llevándoselos detenidos sin imputarles ningún cargo, hizo que todo aquel que hasta ahora había permanecido callado por no tener problemas con el régimen, se rebelase y saliese espontáneamente a la calle a encontrarse con vecinos y conciudadanos para tratar de parar aquello.

image1 (2)El troleo a internet y sus vigilantes estaba siendo tan sonado en todo el país que auténticos hackers se unieron a la protesta haciendo lo posible para que los robots lectores de keywords siguiesen bloqueados rebotando multitud de palabras prohibidas, mediante un fácil algoritmo de programación, desde cada uno de los ordenadores de los piratas informáticos que se iban sumando a la iniciativa pacífica Release your fear.

El revuelo montado por los cuatro artífices que dieron a luz la iniciativa artística de protesta por la libertad de expresión fue cogiendo fuerza entre la población hasta que finalmente, lo opositores más radicales del régimen salieron a tomar las las calles, instituciones y edificios de la administración. Estos graffiteros, expertos del dibujo callejero, cuya única arma era un bote de spray de color, comenzaron a pintar las fachadas de todos los edificios administrativos con dibujos de protesta y mensajes dirigidos a la revolución y la unión del pueblo contra el régimen. Esto animó a la población más rezagada a unirse a la revuelta. Y como el único requisito para unirse a Release your fear era hacerlo creando una obra de arte, todas esas personas grises, como sus oficinas, pusieron en marcha su imaginación y sacaron a relucir aquel don artístico innato que muchos habían matado con la madurez o enterrado para entrar en su etapa infantil para entrar en la rueda del sistema.

Con internet completamente bloqueado y la gente en las calles creando y comunicándose libremente unos con otros, los ciudadanos se dieron cuenta de que compartir el tiempo con vecinos, familia y amigos, era mejor que estar encerrado en un despacho diez horas al día frente al ordenador. Tres días después de la caída de los servidores y los robots lectores de palabras clave, se dejaron de oír noticias sobre el Gobierno y sus planes. Los ciudadanos comenzaron a organizarse por barrios hasta crear la Sociedad de la Autogestión, donde volvió a ser frecuente que cualquiera se sentase bajo el árbol de un parque a leer o practicar cualquier otra de las artes. Los niños volvieron a jugar en parques y espacios llenos de color y música y los adultos dejaron el miedo a la libertad fuera de servicio, como en días anteriores ocurrió con la caída de internet.

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