Cumpleaños fatal

61,1kg

¿Y qué pasa con las que no somos ‘flaqui-models’ ni ‘gordi-buenas’? Que estamos acomplejadas porque no tenemos los abdominales lisos, ni cabemos dentro de la talla M del Bershka. Me apunté al gimnasio, pero no conseguí adelgazar ni un gramo haciendo ejercicio en aquellas máquinas tan de tortura ni en ninguna de las clases dirigidas tampoco. Las probé casi todas. Pasó un mes, dos, y nada, quizá adelgacé un kilo o kilo y medio, pero apenas se me nota. Todavía no quepo en la talla M. Me desespero. Como y me arrepiento. Siempre con esa culpabilidad a mis espaldas. Culpable de comerme una pizza. Directa a la cárcel de las gordas. Condenada a una vida de celulitis y barriga.

image1 (1)


61,2kg

La primavera ya está aquí. Y los tops y los mini shorts han llegado de su mano para hundirme en mi vida de presidiaria de las calorías. Tecleo en Google “cómo adelgazar rápido” y entonces se abre ante mi todo un mundo desconocido hasta el momento. Cientos de páginas con testimonios y trucos sobre cómo adelgazar de la manera más rápida posible. Muestran los resultados con fotos. Son chicas normales que en uno o dos meses han conseguido meterse en una talla XS y que ahora lucen todas como modelos. Voy a probar la dieta del zumo de limón. Me encanta la chica de pelo negro y ojos azules que cuenta en esta web cómo ha perdido doce kilos en menos de un mes. Y dice: “Ahora me siento bien. Algo cansada, aún cuando me acabo de despertar. Pero al mirarme al espejo cada mañana veo lo que tanto yo como los demás desean ver. Una chica delgada a la que cualquier cosa le sienta bien. Al hambre acabas acostumbrándote, pero no comer chocolate para mi es lo más difícil. Mi truco es comerme una chocolatina para desayunar, después beberme tres vasos de zumo de limón seguidos, casi sin respirar, e ir corriendo al baño a expulsar todo lo que pueda. Al principio me costaba lo de meterme los dedos para vomitar pero ahora disfruto más con las arcadas que con el sabor del chocolate. Creo que pronto dejaré de comer chocolate”.

Yo quiero estar así de contenta y verme tan bien como se ve ella, pero mis padres me obligan a comer. Sólo puedo dejarme la comida en el plato cuando voy a casa de mi abuela a comer. Una o dos veces a la semana. ¿Cómo voy a conseguir beber sólo agua con limón?

La milagrosa dieta del zumo de limón consiste en exprimir dos limones para diluirlos en cuatro litros de agua, junto con cuatro cucharadas de azúcar, una por litro. Los primeros días te puedes permitir comer una manzana por la noche porque dicen que si no es posible que no puedas dormir escuchando los rugidos de tu barriga. No creo que sea para tanto. Intentaré evitar la manzana.

52,4kg

Tres semanas después y ya entro en una S. Tan contenta estoy que justo esta tarde he ido con mi nueva ropa de la talla S a una agencia de modelos y me han hecho unas fotos para poder empezar a llamarme a castings. Aunque han dicho que tenía unas bonitas y delgadas piernas ideales para anuncios de verano y campañas de bikinis mi pecho no les ha gustado tanto, pues mis senos han desaparecido dejando a la vista tan solo el botón de mis pezones. ¿Que cómo lo he hecho? Vomitando a una marcha de tres veces por día. Era la única manera. Comer y vomitar. Luego cuando salía de casa me bebía el brebaje mágico (así lo llamamos entre nosotras) a pequeños sorbitos para estirarlo al máximo. Porque los primeros días a las cuatro o cinco de la tarde ya no me quedaba. Bebía demasiado por la mañana para engañar a mi estómago, así que cuando me venía el hambre por la noche me comía a escondidas tres o cuatro tigretones, o galletas o donuts, lo qe encontrase en la cocina. Esos primeros días vomitaba cuatro o cinco veces, pues ya había expulsado previamente la cena y el resto de comidas del día y el hambre me volvía cuando estaba en la cama. Pero el hambre es sólo una sensación. Un fantasma que no debe asustarme. No es real si tu no dejas que lo sea. Cuando me di cuenta de esto, entonces empezó mi pérdida real de peso y grasa.

50,1kg

Qué bien, he podido vencer el hambre. Y he perdido once kilos en cuatro semanas. Aunque si me miro al espejo todavía veo mi enooorme culo. Pesaba sesenta y un kilos y he conseguido bajar la balanza a cincuenta. Bien. Pero tengo un culo tamaño Las Ventas, y una espalda como un frontón. Toda yo soy gigante todavía. ¿Cuándo me veré como las demás? Cuando voy por la calle sólo veo chicas guapas, delgadas y estilizadas. Es como que mi cerebro ha anulado a todas las ‘gordi-buenas’. Ahora las llaman así, bueno se llaman así ellas mismas para no deprimirse, porque ningún chico que yo sepa piensa que estén buenas estas tías. Mi cerebro las bloquea a todas. No puedo verlas, he de concentrarme en mi objetivo.

49,2kg

Voy a las tiendas sólo para probarme toda la ropa que me gusta en la talla S o XS. Luego no compro, pero mientras me estoy probando los diferentes ‘outfits’ me siento como una estrella. Y me hago fotos con todo. Dicen en una web que el número de seguidores que tienes en tus redes sociales, sobre todo en instagram, favorece mucho que te llamen para un trabajo como modelo. Y mi número de seguidores en instagram no crece a la velocidad que me gustaría, a pesar de que me esfuerzo mucho colgando mis mejores ‘selfies’. Maquillada, sin maquillar, recién despierta, en clase, en el centro comercial, en el probador, en el autobús, en el ascensor de casa, con mis gafas, con mis gafas de sol…Pero con sólo 1321 followers y gorda como estoy a ver quién me va a contratar a mí.

48,9kg

Mi madre pretende que vaya al médico. Dice que está muy asustada por mi rápida pérdida de peso. ¿Cinco semanas? ¿Doce kilos? ¿Rápida? Yo le he dicho que como me haga ir al médico me voy de casa en cuanto cumpla los dieciocho, que es dentro de dos semanas. Esta amenaza la ha echado para atrás, pues sabe que en cuanto los cumpla ya no podrá hacer nada conmigo ni obligarme en contra de mi voluntad.

Estoy notando que el pelo se me cae a mechones. Madre mía. Gorda y calva. Las uñas siempre las tengo rotas, pero me las pinto y repinto para disimular los rastros del ácido gástrico en mis dedos. Un montón de chicas por internet me están ayudando a borrar todos los rastros de la dieta. ¡Bendito internet!

48,6kg

Mi amiga Amalia me ha preguntado si estoy enferma por haber adelgazado y que por qué no vamos ya nunca al Starbucks a tomarnos un ‘vanilla latte’. “Enferma estás tú si quieres meterte todas esas calorías al cuerpo en tan sólo media hora”, le he contestado. Si tus amigos o tu entorno familiar empiezan a preocuparse demasiado por ti. Por lo que haces o dejas de hacer, corta con ellos, leí una vez en alguna web. Y así ha sido. Le he dicho a Amalia que me dejase en paz, que ya no quiero ir más con ella, que lo que hace son chiquilladas y que estoy empezando a salir con otra gente. En realidad me quedo en mi casa, bebiendo zumo de limón y chateando con el ordenador o el móvil.

46,2kg

Hoy es mi cumpleaños. Mi madre no ha conseguido hacerme probar la tarta. Sus lágrimas tampoco. Fresas, nata y crema tostada, como siempre. Me la habría comido entera, pero ya no como ni en mi casa, pues después no puedo vomitar. No me sale, no tengo fuerzas. Seis semanas de dieta y estoy en cuarenta y seis kilos. Solo he perdido cuatro en estas últimas dos semanas. Si las dos siguientes no pierdo seis no lo podré aguantar. Ya no puedo ni mirarme al espejo. Siempre, siempre, siempre me veo fatal. Gordísima y súper fofa. Lloro y lloro de espaldas al espejo. No quiero cumplir más años así. Me siento mal conmigo misma. Odio mi cuerpo. Me odio. Cierro los ojos haciendo mucha fuerza y me fundo a negro. No quiero ver a nadie. Sólo desaparecer. Yo y mi asqueroso cuerpo de gorda. Voy hasta el baño. Miro para abajo, hacia mis pies. Pies, que feos sois también vosotros. Enciendo la luz, busco las cuchillas de afeitar de mi padre. Cojo una, la rompo y saco la parte que corta. Apago la luz, no quiero verme y este maldito baño tiene unos espejos enormes, donde se reflejan todos mis defectos. Mi cabeza quiere que yo sea delgada, pero mi cuerpo siempre será de gorda. Ras. Me acabo de cortar en la muñeca. Sangra más lentamente de lo que esperaba. Estoy muy cansada. Demasiado. No quiero ir mañana al instituto, ni vivir más si ha de ser siempre en un cuerpo de gorda. Ras, ras. Gorda, gorda, gorda…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s