Rock medicine

img_0516_dxoAdoraba esa sensación. Encima del escenario. Cegado por los focos. Rodeado de sus músicos y escuchando los aplausos de la multitud. Cogía el micro de nuevo para agradecer todo el cariño recibido. Si estiraba los brazos estaba seguro de que en ese momento podía tocar el cielo…

El cielo, ese sitio al que el cura, una vez a la semana, le decía que es donde iría si dejaba de luchar contra su enfermedad. “Maldito cura”, pensaba el quinceañero. Adicto a la música debido a la melomanía de un padre periodista y crítico musical, y  enganchado a Audioslave y a los sueños que la anestesia le permitía disfrutar cuando lo operaban. Este año iban ya tres operaciones y en las tres le habían dejado poner una canción dentro del quirófano para que se quedase dormido al compás de los acordes de sus grupos favoritos. Entonces soñaba que salía al escenario, aporreando su guitarra y cantando temas que todo el público coreaba. Desde que su rockero morfeo era dueño de las operaciones y en sus ratos libres, que eran muchos dentro del hospital, estaba aprendiendo a tocar la guitarra, su enfermedad había remitido. El rock le estaba salvando la vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s